Mujer y Ciencia: en busca del camino hacia la igualdad.

 

En un mundo donde subsiste una brecha de género entre hombres y mujeres, la ciencia, no es excepción. Por diversas razones, en el mundo hay menos mujeres investigadoras, que ganan menos dinero y ocupan menos puestos jerárquicos que los hombres. También en chile, aunque su participación ha crecido en los últimos años.

Esta situación, tiene relación con los estereotipos de género que hemos legado de la cultura patriarcal, donde existen todavía patrones culturales, concepciones arraigadas de la sociedad anterior que tiende a reforzar los roles tradicionales, que históricamente han desempeñado las mujeres, e ignoran su capacidad para desarrollarse en la ciencia.

Frente a este panorama, surgen las siguientes preguntas, ¿cuál ha sido y es el papel de las mujeres en la ciencia?, ¿Cuáles son los obstáculos aún vigentes para las mujeres opten por el campo científico?

A nivel internacional, por ejemplo, según el reporte de la Unión Europea (UE) “She Figurates 2015- Gender in Reaserch and Innovation”, del total de investigadores de los países de la Comunidad, las mujeres solo representan un 33%, lo que no ha cambiado desde el año 2009.

En Chile, según la Comisión, la participación de las mujeres como líderes en proyectos de investigación que son financiados por Conicyt alcanza el 40%, incluyendo becas de postgrado (donde un 46% son mujeres). La mayor parte de la investigación, medida por la producción de artículos científicos, se desarrolla en la Región Metropolitana, donde el 30,5% de los investigadores participantes son mujeres. Sin embargo, a nivel nacional solo el 28,8% de mujeres participa en artículos científicos, existiendo regiones con nula o muy escasa participación, como las Regiones de Aisén y de Los Ríos, respectivamente, según fuentes de la Conicyt. Es decir, los planes para avanzar en igualdad de género en la academia son casi inexistentes. Además, las mujeres tienen una baja representación en los consejos o grupos de tomas de decisiones y en las unidades al interior de las universidades.

¿Por qué es tan importante la participación de las mujeres en ciencias?

Ahora que el país necesita tanto del desarrollo científico es más necesario que nunca aprovechar el talento de hombres y mujeres para aportar con ideas que hagan de la ciencia el motor para el desarrollo económico del país. La diversidad entre quienes hacen ciencia puede conducir al conocimiento de alternativas. Cuando un grupo que pueda tener diferentes perspectivas y visiones del mundo se excluye en masa, ya sea en formas intencional o coincidente, la profesión se empobrece y se convierte en un club exclusivo. El éxito de la ciencia nunca ha dependido de solo un punto de vista, de una sola herramienta, del pensamiento de una persona, o de mirar en una sola dirección o camino.

Fuente imagen. Cuba Ahora http://www.cubahora.cu/sociedad/cuba-un-pais-de-mujeres-de-ciencia

Limitantes para la carrera científica.

En primer lugar, cabe plantearse si las mujeres llegan a la educación superior en igualdad de condiciones que los hombres, dada la distinta socialización que experimentan. Cuando niños y niñas son criados de manera diferente, adquieren distintas perspectivas y percepciones. Las diferencias biológicas son reales,  sin embargo, debemos ver la fuerza en esta diferencia y no el factor limitante. Desde el inicio, diferentes juguetes que se dan a niños y niñas conforman  parte de su mundo, y dirigen en cierto modo su futuro. Y al momento de elegir una carrera universitaria, consciente o inconscientemente, como resultado de prejuicios la ciencia no es considerada una ocupación adecuada para mujeres. De esta manera, la ciencia tiene una imagen masculina no solo porque aún los hombres dominan el campo, sino porque dominan el lenguaje y las imágenes en la literatura científica.

Otro aspecto importante de segregación al momento de pensar en una carrera científica para las mujeres, es la maternidad. En la Conicyt admiten que la carrera científica tiene una trayectoria que a veces tiene tenciones con el proyecto familiar de las científicas, donde la decisión de ser madres, generalmente, tiene costos en su carrera, al afectar la productividad científica, generar ausencia en las actividades de investigación, disminuyendo sus posibilidades de liderazgo.

A su vez, esto repercute en el aspecto salarial, debido a que la mujer científica- académica se demora más en subir de jerarquía que un hombre si es que es madre, lo cual hace que, en esos años de crianza, si existan diferencias salariales importantes debido a que el sueldo depende de la jerarquía.

¿Cómo avanzamos disminuyendo las brechas?

Es importante promover desde la etapa escolar temprana programas específicos de fomento a mujeres en ciencias, revisando prácticas y contenidos, evitando los estereotipos y avanzando hacia una cultura científica transversal e inclusiva.

La comunidad científica también puede contribuir a disminuir esta brecha, generando espacios para visibilizar la actividad científica de las mujeres, lo que se reflejaría en la participación de mujeres en comités organizadores de congresos, reuniones y simposios, así como también en actividades editoriales de revistas, revisión de proyectos, entre otros.

En Chile, algo se ha avanzado, ya que la participación de la mujer en proyectos ha crecido. Respecto al quehacer del Conicyt, del total de los proyectos de investigación financiados por la institución, en 2001 el 25% era liderado por mujeres, mientras que en 2015 esta cifra llegó a casi el 40%. Es decir, un crecimiento de más del 50%.

Dentro de este porcentaje de científicas, destacan por aportar a distintas áreas del saber científico muchas mujeres que con sus ideas han ido ocupando un sitial importare en la ambiente.

La astrónoma y profesora de la Universidad de Chile María Teresa Ruiz, en 1997 fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias de Chile, donde se destacó el impacto internacional de sus trabajos y el descubrimiento “de una supernova en el acto de explotar” y la enana café, los cuales son objetos estelares que no poseen luz propia, según consigna la cadena británica BBC.

También destaca Verónica Burzio, bioquímica de la Universidad Austral y Doctora en Biología Molecular de la Universidad de Chile. Ella se encuentra dentro de un equipo de investigación que desarrolló un método para aniquilar las células cancerígenas sin causar daño en el resto del organismo.

Andrea Slachevsky, neuróloga de la Universidad de Chile. Su objetivo es acercar la neurociencia a la comunidad, a través de columnas de divulgación científica publicadas en la revista Qué Pasa, abordando las principales patologías de nuestro cerebro. Realizó la publicación de un libro, en un relato accesible y cotidiano, convirtiéndose en una pionera, ya que pocas científicas chilenas lanzan libros relacionados con ciencias en Chile.

Mencionar a estar mujeres, hace patente la idea de que nosotras si podemos lograr estar presentes en todas las áreas del conocimiento, aportando con nuevas ideas que serán los cimientos de un mundo más igualitario en el ambiente científico.

 

Futuro.

El desafío es cambiar las cifras. Las ideas son múltiples, como establecer cuotas en centros de investigación y concursos.

Sin duda es necesario aumentar las medidas, iniciativas y estrategias que permitan disminuir brechas y barreras de género, así como también contribuir a un cambio cultural en el tema.

Empoderar a las mujeres de desarrollarse en el ámbito personal-profesional, teniendo en cuenta en los casos que corresponda su rol de madre y, muchas veces, sostenedoras de la familia. Otorgar más facilidades para que  todo su potencial científico sea alcanzado  y finalmente sea un aporte a disminuir la brecha existente entre hombres y mujeres ya que ambos pueden aportar de la misma forma a la obtención de nuevo conocimiento científico.

 

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