Monocultivos: Pérdida de la Biodiversidad.

Monocultivos: Destrucción de la Biodiversidad.

La agricultura, que es una actividad humana básica, ha generada grandes cambios. A lo largo del siglo XX tuvo lugar –primero en los países industrializados y luego en casi todas las regiones- la transición desde los modelos agrícolas tradicionales de autoabastecimiento y circuitos locales a uno industrial de mercado globalizado. La agricultura industrial se basa en la aplicación de un gran número de insumos (pesticidas, fertilizantes y agua), en el empleo intensivo de maquinaria y en los subsidios económicos. Este tipo de agricultura, aunque ha conseguido un aumento de productividad, es insostenible y las pérdidas que genera desde el punto de vista social, económico y ambiental son incalculables y en algunos casos, irreversibles. Entre ellas podríamos citar el hambre de millones de personas, la falta de acceso al agua potable, el abandono del medio rural, la pérdida de los conocimientos agrícolas tradicionales y de variedades autóctonas, el dumping (subvención de algunas variedades de cultivo que permite vender por debajo del precio de producción), la destrucción de la soberanía alimentaria, erosión, destrucción de suelos, contaminación, despilfarro energético, alteraciones de la red hidrográfica y de los ciclos biogeoquímicos y, finalmente, una contribución al cambio y calentamiento globales. A esto añadimos la pérdida neta de puestos de trabajo, empobrecimiento de los trabajadores rurales, concentración de la producción en grandes explotaciones agrarias y desaparición de las granjas familiares de pequeño y mediano tamaño, concentración y privatización de la propiedad de los recursos (tierra, agua, etc.), distribución no equitativa del beneficio monetario generado por el cultivo, exportación del beneficio monetario y la migración campo-ciudad.

En los últimos 50 años, los seres humanos han transformado los ecosistemas más rápida y extensamente que en ningún otro período de tiempo comparable de la historia humana. Esto ha generado una pérdida considerable y en gran medida irreversible de la diversidad de la vida sobre la Tierra. A muchas personas les ha perjudicado. Además, sólo ahora se están poniendo de manifiesto los verdaderos costos asociados con los supuestos beneficios de esta transformación a favor de una minoría de la población mundial. La degradación de los servicios de los ecosistemas está contribuyendo al aumento de las desigualdades y disparidades entre los grupos de personas, lo que, en ocasiones, es el principal factor causante de la pobreza y del conflicto social.

La producción a escala de alimentos ha encontrado en los monocultivos un aliado para optimizar recursos. Su principal característica es la siembra masiva de un mismo tipo de alimento, lo que permite alcanzar grandes volúmenes a costos más bajos. Si bien es una forma eficiente y rentable de cultivo desde una perspectiva mercantil, desde el punto de vista ecológico es desastroso.

Ejemplo de trabajos en un monocultivo que abarca una extensa área de suelo.

La base de todo ecosistema es la diversidad y una práctica como el monocultivo no hace más que quebrantar este principio. Si hay menos diversidad vegetal, también disminuye la animal. Los insectos y animales que antes se alimentaban de otras especies vegetales ahora desaparecen y por ende también sus depredadores. Así, se propagan las plagas que afectan al monocultivo, se rocían pesticidas para su control, se contamina el aire, la tierra, el agua, suma y sigue, todo está conectado.

Por otra parte, el daño a los suelos es considerable, sobre todo si no hay rotación en el monocultivo. Se pierde fertilidad, pues se empobrece la tierra al absorber la misma especie siempre los mismos nutrientes. Entonces debemos enriquecerla artificialmente con químicos y xenobióticos, proceso que requerirá ir en aumento a medida que la tierra se empobrece más. Generalmente seducidos por las promesas de los países ricos, el monocultivo se ha ganado un lugar en el tercer mundo y en Latinoamérica en particular, donde suelen primar visiones miopes que prometen un boom de riquezas para hoy, pero de incalculables pérdidas para mañana.

Un ejemplo de esto son las plantaciones de pinos y eucaliptos, las cuales no son bosques, son sistemas artificiales creados y sostenidos por el hombre, destinados a producir sólo una parte de sí mismos: el tronco de los árboles de una de estas especies. Los árboles también son miembros fundamentales de un bosque natural, sin embargo, sólo son una pequeña fracción de toda la estructura que se necesita para su funcionamiento: Muchas otras plantas y animales, hongos, microorganismos, suelo, agua y clima. La función de un bosque natural no es producir árboles, sino sostenerse en conjunto y auto-regularse.

Los bosques, además, forman parte del paisaje natural de una determinada región, en el cual coexisten con otros ambientes naturales — pastizales, esteros, lagunas — y también con gente adaptada a vivir en este paisaje, cuya identidad, tradiciones y posibilidades de desarrollo económico dependen de la existencia de este paisaje natural sano y diverso.

Monocultivos en Chile.

En Chile, el modelo de desarrollo forestal impuesto en la dictadura militar se basa en la instalación sistemática de monocultivos a gran escala de especies exóticas, para abastecer plantas de celulosa y aserraderos con fines de exportación. Estos monocultivos cubren hoy una superficie cercana a los 3 millones de hectáreas, y más del 90% corresponde a especies de pino o eucalipto.

Este avance de los monocultivos se realiza en base al engaño promovido por grandes empresas en alianza con el gobierno (nacional y locales), que hacen falsas promesas a las comunidades y pequeños propietarios de tierras sobre la generación de empleo y desarrollo local. En otros casos, se convence a pequeños propietarios para que instalen monocultivos en sus propias tierras, dejándolos así atados a las grandes empresas, o promueven su plantación como una forma de “recuperación de tierras degradadas”, cuando en realidad tales tierras podrían ser de enorme utilidad para las poblaciones locales.

Estas falsas promesas se realizan de manera deliberada, ocultando la abundante evidencia documentada de los gravísimos impactos ambientales, sociales y económicos que sufren las poblaciones locales debido a los monocultivos. Hoy día, en las regiones y comunas con mayor desarrollo forestal (Maule, Bío Bío y Araucanía) encontramos los mayores índices de pobreza (Según MIDEPLAN) y los peores Índices de Desarrollo Humano (según el PNUD).

Las comunidades humanas no habitan los monocultivos forestales y, normalmente, no tienen acceso a ellos. En general las plantaciones son precedidas por la expulsión de la población local y por la destrucción del bosque del que dependían. En el mejor de los casos, las comunidades locales pasan a constituir mano de obra barata y esporádica, para la plantación y cosecha de los árboles que se realizará años más tarde.

¿Quiénes controlan el sector forestal en Chile?

Desde 1974 los monocultivos industriales de árboles se han expandido en Chile, concentrándose especialmente en las regiones de Bío-Bío y Araucanía, aunque también están presentes en las regiones de Maule, Los Ríos y Los Lagos.
El decreto Ley 701 promulgado por la dictadura militar de Pinochet y vigente hasta hoy, brindó subsidios estatales a empresas privadas como forma de promover la industria forestal. Grandes extensiones de tierras y plantaciones estatales fueron pasando a manos privadas de poderosos grupos económicos como Matte y Angelini y se desarticularon los avances logrados por la Reforma Agraria en materia de distribución de la tierra. De los 10 millones de hectáreas expropiadas, se vendieron 3 millones a precios bajos y en condiciones muy favorables. Las empresas obtuvieron la financiación de hasta el 75 por ciento de los costos de plantar pinos y eucaliptos en territorio mapuche durante 37 años. Estos grupos controlan todo el circuito forestal exportador, el segundo en importancia después de la minería: desde las plantaciones forestales, ubicadas principalmente en el centro sur de Chile, hasta los puertos de embarque de los productos, siendo el mayor volumen de éstos de poca elaboración (commodities como celulosa y astillas).

Organizaciones sociales contra los monocultivos forestales, emplazando a la institucionalidad pública del Estado Chileno, tanto ejecutivo como legislativo, exigiendo la liquidación definitiva de la normativa fáctica Decreto Ley 701 y el fin a los subsidios para el fomento de monocultivos de plantaciones exóticas .

La industria forestal ha sido una de las actividades símbolo del neoliberalismo salvaje, implantado y expandido en la dictadura militar y continuado por los gobiernos de la Concertación. Las familias dueñas del sector forestal son las más ricas de Latinoamérica, y se han enriquecido a costa del saqueo de bienes públicos y colectivos. Arauco y CMPC percibieron utilidades que ascienden a los 3.537 millones de dólares entre los años 2000 y 2005. Solo en el año 2010, estas empresas percibieron ganancias por un total de 1.274 millones de dólares (Arauco: US$694 millones y CMPC: US$580 millones).

Conflicto entre forestales y el pueblo Mapuche.

En todo este período los conflictos territoriales entre comunidades Mapuche y empresas forestales, principalmente con Forestal Mininco y las empresas que agrupa Bosques Arauco, han sido una constante. Como describe Alfredo Seguel, de la Agrupación Mapuche Konapewman “para organizaciones Mapuche el conflicto con las empresas forestales no es tan solo una disputa por tierras”. Como señala la comisión forestal de la coordinación de organizaciones e identidades territoriales, “el conflicto territorial con las empresas forestales es una lucha por sobrevivir, por los derechos, dignidad, reconocimiento y las posibilidades de un desarrollo autónomo. Para la coordinación, el freno a la expansión forestal, es además, el intento de impedir que esta actividad siga introduciendo mayor empobrecimiento, daño ambiental y deterioro cultural al Mapuche y vastos sectores sociales”.
El saldo ha sido un largo historial de mapuches heridos, muertos, hostigados, detenidos, procesados y condenados con sumo rigor por tribunales civiles y Fiscalías Militares, incluso con leyes creadas en la dictadura militar y que continúan vigentes, por su participación en movilizaciones en zonas urbanas y rurales tendientes a recuperar sus tierras y poner freno a la expansión de las empresas forestales.

Los monocultivos industriales no son sustentables.

La sustentabilidad es un sin sentido si no surge del respeto básico por las vidas de las comunidades y sus medios. La producción mercantil de monocultivos industriales carece por completo de tal respeto. Vemos en consecuencia que los proyectos de monocultivos sustentables siempre son concebidos y definidos por aquellos que detentan el poder económico. Por lo tanto, están siempre adaptados a la producción agroindustrial de commodities para la exportación, lo cual inevitablemente reemplaza la producción local de alimentos por la industrial o la de piensos, que poco tienen que ver con las necesidades de la comunidad. De esta manera, los proyectos contribuyen a romper la solidaridad, el intercambio y el control autónomo propios del tejido social, ejes fundamentales de los sistemas locales de producción alimentaria, obligando a las comunidades a depender del “mercado” para abastecerse de alimento. Dentro de estos proyectos de agricultura industrial, no hay lugar para los campesinos y sus sistemas agrícolas. Los monocultivos, además, atentan por definición contra la diversidad –otro elemento crítico de la sustentabilidad. No importa cuánto traten de autoregularse o “mejorarse”, siempre generarán impactos irreparables sobre las comunidades, los ecosistemas y el suelo. A escala global, esta reducción del suministro mundial de alimentos a unos pocos monocultivos -suministro que descansa sobre una plataforma genética sumamente estrecha de semillas genéticamente modificadas y patentadas- plantea enormes e impredecibles riesgos para el sistema alimentario mundial, y para los pobres del mundo en particular.

Ventajas y desventajas de este tipo de cultivo.

Ventajas del monocultivo:

•Puede alcanzar en poco tiempo la producción masiva de productos agrícolas, sobre todo, de cultivos de alimentos básicos, que tienen que producirse en grandes cantidades y alcanzar precios bajos por volumen o peso (cereales, alimentos básicos en general).
•Es muy apropiado en las áreas de escasa cantidad de mano de obra ya que los monocultivos llegan a ocupar grandes extensiones pero con muy pocos trabajadores por unidad de superficie. Se trata de un proceso que va sustituyendo la mano de obra que va disminuyendo (bien sea por emigración o envejecimiento, o por ambos factores) por una creciente utilización de maquinaria y técnicas modernas, es decir, la sustitución en el proceso productivo del factor trabajo por el factor capital.
•El monocultivo es el típico ejemplo de la economía de escala, en el que se alcanzan precios bajos del producto cosechado gracias a la racionalización de la producción.

Desventajas del monocultivo:

• Pérdida de biodiversidad (alimentos, medicinas, leña, materiales para vivienda, artesanías, entre otros)
•Alteración del ciclo hidrológico, que resulta tanto en la disminución y agotamiento de fuentes de agua, así como el aumento de las inundaciones y deslizamientos.
•Disminución de la producción de alimentos.
•Degradación de suelos.
•Pérdida de culturas indígenas y tradicionales dependientes de los ecosistemas originales.
•Conflictos con empresas forestales sobre tenencia de la tierra en territorios indígenas y de otras comunidades tradicionales.
•Disminución de fuentes de empleo en zonas de tradición agropecuaria.
•Expulsión de la población rural.
•Deterioro del paisaje en zonas turísticas.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2050, cuando la población mundial alcance los 9 mil millones de personas, la demanda de alimentos aumentará en un 70 por ciento. Esta situación haría pensar que la producción a escala a través de monocultivos podría satisfacer las necesidades.

Sin embargo, esta industria extensiva, pese a generar mucha cantidad, no sería una solución sino un problema, al deteriorar los terrenos productivos.

Conclusión.

Desde que los árboles son plantados hasta que se procesa la madera o la celulosa, el modelo forestal tiene muchos atributos. Destruye ecosistemas y biodiversidad, degrada suelos y fuentes de agua, envenena la tierra y los arroyos, expulsa a pobladores, convierte pueblos pujantes en sitios miserables, y puede contribuir al calentamiento global y el cambio climático. Además genera trabajo precario y quebranta la salud pública. Y hace todo esto habiendo prometido el desarrollo regional. Es cierto que la industrialización genera un beneficio económico a corto plazo. Pero este lucro se obtiene sacrificando la esperanza de una economía sustentable, una economía fundada sobre la dignidad de los que aún no nacieron.

Las funciones sociales, ambientales, económicas y culturales que nos entrega el bosque nativo, difieren enormemente de los monocultivos de árboles: árboles de una sola especie, alterada genéticamente y de rápido crecimiento, plantados en bloques homogéneos de la misma edad, donde se impide el desarrollo de la flora y fauna local, generando dramática pérdida de biodiversidad.

Aunque suene obvio, la mejor alternativa para los monocultivos son los policultivos, es decir la rotación o distribución de diferentes tipos de cultivos. Se trata de combinar diferentes especies para que se complementen y aprovechen mejor los nutrientes del suelo.

Un ejemplo de la lucha contra los monocultivos en la Unión Europea es el “greening” o pago verde, que consiste en entregar una subvención anual a los agricultores que incorporen costumbres respetuosas con el planeta, entre la que se destaca la diversificación de cultivos.

En estos tiempos de luchas globales no debemos olvidar que es en cada comunidad y en cada espacio local en donde se gestó la agricultura. Y será allí, con sus propias particularidades, desde la tierra y desde el alma de las campesinas y los campesinos que aún siguen dialogando con ella, donde se gestarán las respuestas que estamos buscando.

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