TRAGEDIA EN AGROSUPER: Negligencia, conformismo e indiferencia

El pasado 30 de octubre de 2018, antes del mediodía, se confirmaba la muerte de un trabajador al interior de la planta AGROSUPER, ubicada en Lo Miranda. Este hecho fue consecuencia de una fuga de Amoniaco tras la ruptura de una cañería. Sumado a esta tragedia, la negligencia empresarial dejó a una decena de trabajadores con lesiones, de los cuales dos se encontraban con riesgo vital. Por otra parte, fueron evacuados alrededor de mil trabajadores, junto con los alumnos/as del colegio La Isla, ubicado en las cercanías de esta empresa.

La planta AGROSUPER ha generado en la comunidad, distintas posturas sobre su instalación y funcionamiento. Por una parte tenemos el impacto medioambiental que genera en la zona y las consecuencias nefastas que deben costear los habitantes del sector y, por otra parte, los beneficios que otorga a la comuna.

Como primer impacto (el más evidente) se aprecia el pestilente olor a excremento y putrefacción que caracteriza a esta localidad. Es usual que la entrada de Lo  Miranda nos reciba con un apestoso olor emanado desde AGROSUPER. Esto por supuesto que afecta negativamente la calidad de vida de los pobladores/as, quienes incluso han llegado a naturalizar el mal olor con el cual deben convivir a diario.

Otro impacto importante es el consumo de agua por parte de la empresa en sus diferentes etapas de producción. Si bien, no se sabe la cantidad de agua exacta que utiliza la empresa, podemos hacernos una idea y tomarle el peso a la gravedad del asunto si consideramos que, solo en la fase de crianza se utilizan 188,3 litros de agua por segundo. A esto debiéramos sumar el agua en el proceso pre – industrial, industrial y, la destinada al personal (trabajadores). La mayor parte del agua utilizada es extraída de pozos profundos, por tanto, pone en riesgo la sustentabilidad del acuífero de la cuenca del Cachapoal, acuífero que en Graneros, Codegua y Rancagua ya no es sustentable, por tanto, esta empresa está aniquilando la fuente de agua potable de reserva para el consumo humano en períodos extensos de sequías, período que por lo demás, ya ha comenzado. También se puede evidenciar el impacto del excesivo consumo de agua en la desertización de la zona. Se han reducido considerablemente las vertientes que fluían cerca de la empresa, afectando el ecosistema propio del sector.

Finalmente, tenemos la matanza despiadada e inescrupulosa de animales para el consumo humano. Fuera del debate de si es necesaria la carne en la dieta humana, tenemos que el proceso para su producción es nocivo. La industria de la carne se caracteriza por ser un proceso artificial, lleno de métodos inescrupulosos que permiten aumentar la producción en desmedro de la calidad del producto en sí. Así, vemos entonces que los pollos son sometidos a luz las 24 hrs del día, prohibiéndoles el sueño, alimentándolos con hormonas, para lograr en menos de 48 días su “cosecha” (faena). Esto es alarmante si consideramos que un pollo de campo demora, al menos, 70 días para su consumo en óptimas condiciones. Con el cerdo tampoco ha de ser diferente, la alimentación  a base de hormonas y de procesos tortuosos por supuesto que impactan en la alimentación del ser humano al momento de consumir estos productos y, como todos/as sabemos, los embutidos (hamburguesas, vienesas, etc) son las sobras y restos de animales que por obviedad no se pueden vender, sin embargo, se vende igual por medio de la creación de “alimentos” que ocultan sus componentes, los cuales son asquerosos, pues no imagino a alguien disfrutando comer cartílagos, colas, uñas, testículos, anos, ojos, etc.

Con todo lo anterior, los habitantes de Lo Miranda quedan encandilados con los beneficios que conlleva el funcionamiento de la empresa en el sector. Estos beneficios son: un colegio, unas canchas para hacer deporte y fundamentalmente, la oferta laboral. Es este último factor el que pareciera ser el que más importa a los pobladores.

Asombra la alienación laboral del trabajador por sobre los impactos negativos que nos provoca esta empresa. Esto quiere decir que, es más nefasto el hecho de que los/as pobladores de Lo Miranda avalen el funcionamiento de la planta, destacando la oferta laboral e invisibilizando aquello que nos hace daño. Esa falta de reflexión es alimentada por el conformismo y la indiferencia. Conformismo porque están dispuestos a naturalizar el olor a excremento, la disminución alarmante de las vertientes, las extensas jornadas laborales y la inestabilidad laboral con tal de tener trabajo para hoy. Este conformismo se puede entender, obvio, con la tasa actual de desempleo, el ciudadano está dispuesto a trabajar en lo que sea y como sea, pues hay que comer y pagar servicios básicos que dejaron de ser derechos sociales. Sin embargo, ese conformismo “entendible” no ha de justificarse. Por supuesto que podemos conformarnos con un trabajo así (en caso de no tener ningún otro), mas no debemos justificar el accionar de la empresa, trabajar para sobrevivir no requiere justificar el daño y las negligencias (accidentes) de la empresa.

Sobre la indiferencia, tenemos que a la gran parte de la población no le afecta la muerte de un trabajador, pareciera que le da lo mismo. No he visto, ni en las calles ni en las redes sociales una crítica o escarmiento a la empresa por la muerte del trabajador. Todo se justifica desde “fue un accidente” pero, ¿cuándo esos accidentes han afectado a quienes se enriquecen a costa del trabajo de los empleados? Nunca, siempre han de costear los efectos de la negligencia laboral el trabajador/a, y nos da lo mismo, a nadie le importa. He aquí lo más preocupante de la tragedia, no la muerte, no la culpabilidad de AGROSUPER, no la evacuación de todo un colegio, sino, la indiferencia de los protagonistas, de los habitantes/dueños(as) de Lo Miranda, ellos/as han pasado a ser meros espectadores de su propia obra, viven caminando en un escenario propio como si fueran forasteros, nacieron y crecieron en este hermoso lugar, pero las condicionantes sociales los han ubicado como espectadores y no como actores. El reciente hecho lo vuelve a confirmar, esta tragedia lo es por la negligencia de AGROSUPER y el conformismo – indiferencia de los trabajadores y habitantes de la comuna.

AGROSUPER: Lo único bueno es que genera empleos y, lo único malo es que nada más pareciera importar.

 

Colaboración de Jorge Miyata Yáñez
Poblador de Lo Miranda

Foto: Estudio Claridad.

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